viernes, 22 de mayo de 2015

UNA INJUSTICIA


Todos, en un momento u otro de nuestras vidas, hemos cometido algún error. De eso NADIE se salva. Podremos reconocerlo o no, podremos ocultarlo o no, otros podrán haberlo visto o no. Pero todos hemos cometido errores.
Fernando Carnerero Calle es un economista comprometido con numerosas causas sociales. Hablar con él o, mejor dicho, escucharle hablar a él es, así, sin más, toda una experiencia. Impresiona la facilidad con que su mente teje, ante tus ojos, una sociedad más justa, en un lenguaje impecable e impoluto y, a la vez, fácil de comprender para cualquiera. Después, repetir cuanto te ha explicado es difícil, porque no todos tenemos esa increíble capacidad para manejar términos, ordenar ideas, construir realidades mentales a partir de conocimientos que pocos poseen en tal magnitud… En fin, que le admiro. Porque es una persona admirable.
Fernando cometió un error hace quince años. Hoy en día (¿cuánto calculáis que habréis cambiado en los últimos quince años?), ese error está más que pagado y tal es el tiempo que lleva luchando contra las injusticias sociales y entregado a su trabajo, a su familia y a la lucha pacífica para lograr una sociedad más equitativa.
Nunca ha negado haber cometido el delito, se declaró culpable. Ahora, quince años después, solicitan su ingreso en prisión. Está claro que las personas inteligentes y útiles a la sociedad molestan al sistema. Y él es muy inteligente y muy útil. Y estamos a dos días de elecciones municipales.
No menos indignante es ver a multimillonarios (deportistas, políticos, hombres de negocio…) cometer delitos impunemente resolviendo sus diferencias con la sociedad a golpe de billetera y/o influencias. Hace dos días era noticia que un “deportista” concreto había sido multado nuevamente porque superaba en 100 kms/h la velocidad permitida, pese a haberle sido retirado el permiso de conducir hacía tiempo. Pero tiene dinero y está protegido por un club influyente. Todo a vueltas con lo mismo, como siempre: el dinero.
Fernando cobra por su trabajo como asesor, pues es economista, pero no tanto como esos “deportistas” que delinquen en la actualidad (no hace quince años, sino ahora), ni está respaldado por personas poderosas. Sólo está respaldado por personas de la calle, ésos a quienes el sistema ningunea y trata de anular.
En los últimos tiempos hemos conocido decenas de casos de corrupción política, personas que han sido imputadas por haber cometido delitos contra la sociedad, delitos económicos que han mermado la capacidad de solvencia de toda la nación. Y han sido, algunos de ellos, indultados. Porque tienen al poder de su parte. Porque tienen influencias.
Fernando no ostenta cargo público ni tiene influencias que puedan ayudarle a resolver esta injusticia. Sólo tiene de su parte a personas de la calle.
Pero muchas personas de la calle, los ciudadanos, los que más voz tenemos si unimos nuestras voces, podríamos hacer tanto o más que el dinero y que el poder. Podríamos ser más poderosos.
Muchos haciendo un poco podemos conseguir mucho más que pocos haciendo mucho.
Fernando ha hecho mucho por todos, y es hora de devolverle el favor, porque ahora es cuando lo necesita.
Y, después de toda la ayuda desinteresada prestada durante estos años, lo único que pide es una firma:  firmar petición de indulto
Mucha suerte, Fernando. Muchos estamos haciendo todo lo que podemos. Porque por ti, merece la pena.


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