domingo, 6 de noviembre de 2016

57. SOCIEDAD Y EDUCACIÓN


Domingo, 6 de noviembre de 2016: Sociedad y educación.

sábado, 12 de marzo de 2016

LA MOSCA Y LA MARIPOSA

Día tras día, una mosca pasaba ante una oruga que, colgada de una rama, iba convirtiéndose en crisálida. Día tras día, la mosca revoloteaba a su alrededor y se reía de ella:
- ¡Qué fea eres! Mírate, ni siquiera tienes alas ¡Y creerás que eres bonita!
Durante semanas, la mosca fue a hacer la visita a la oruga, ya crisálida, para reírse de ella e insultarla. La oruga nunca le respondió, y continuó en su tarea, haciendo caso omiso a la incomprensible rabia con que la mosca le hablaba.
Una tarde, la mosca se dirigió hacia la rama donde, semanas atrás, la oruga pendiera cabeza abajo. Al no ver la crisálida, preguntó, contrariada, a una mariposa Monarca que allí descansaba moviendo, muy despacio, sus hermosas alas anaranjadas y negras moteadas.
- ¿Sabes qué ha ocurrido con el feo capullo que colgaba de esa rama?
- Soy yo – respondió el majestuoso insecto.
La mosca rió y rió, y negó que eso fuera cierto.
- En serio, mosca, soy yo.
- ¡Imposible! – gritó la mosca, enfadada – Te hablo de un capullo feo. Tú eres hermosa.

- Siempre he sido yo. La diferencia es que ahora tú estás viendo lo que había en mi interior.

lunes, 15 de febrero de 2016

PERDIENDO EL NORTE PESE A LLAMARSE ALASKA

No deseo mal a nadie. Nunca. Pero algunas personas deberían pasar unos días en la vida de otras para dejar de decir estupideces y comprender que no se puede ni se debe hablar sobre alguien cuyas circunstancias se ignoran.
Y mucho menos generalizar.
Para quien no sepa quién es Olvido Gara, aclararé que se trata de Alaska. Quien presentara el programa infantil La Bola de Cristal, se convirtió en ídolo musical de los años 80 y, junto a Berlanga y Canut, en abanderada de la Movida durante la Transición. No sé qué habría dicho Carlos Berlanga, de no haber fallecido hace casi catorce años, acerca de quienes luchamos contra las injusticias sociales y nos defendemos de ellas. Sólo sé que sus compañeros de grupo se han cubierto de todo menos de gloria.
Y es que este mundo podría ser un lugar mucho más maravilloso si abundara la empatía. Desgraciadamente, escasea, y mucho.
Ignoro por qué quien tiene un sueldo digno porque aún conserva su trabajo y le permite vivir con holgura, algo que tampoco a todo el que tiene trabajo le ocurre, en lugar de ver la injusticia en la vida de otra persona, sólo ve nubecitas de colores en la suya propia y culpa, a quien tuvo la desdicha de caer en la trampa de la "vida estable", de aquello que no tiene más culpable que un sistema capitalista insostenible. Nadie pide que cambien su piel por la de quien está pasando penurias. Nadie desea que la suerte se les vuelva en contra. Sólo que se trate de entender cómo se llega a una situación de miseria económica: perdiendo el trabajo. La diferencia entre quien puede pagar la hipoteca y quien no puede pagarla, es un sueldo digno. Quien lo conserva, tal vez esté pagando el cuádruple de lo que debería porque le habrán engañado como a los demás, pero puede hacer frente. Si deja de percibir dicho sueldo, puede que acabe viniendo a las asambleas de la PAH, y, por supuesto, será bienvenido. Será entonces cuando advierta el error: el banco te quiere mientras pagas sus estafas; pero cuando dejas de hacerlo, intenta quedarse con lo que es tuyo a un precio irrisorio para que, así, tengas que continuar pagando y sin techo. Y el gobierno al que vota no hará nada por evitarlo.
Si es un personaje mediático quien hace ese tipo de críticas, aún es más indignante. No se puede vivir de la gente insultando a la gente. Y peor aún: es de cobardes decir algo así en un medio de comunicación de forma que las personas a quienes critica, millones de personas, dicho sea de paso, no podrán salirle al paso.
Muchos niños y niñas de los 80 nos hemos sentido hoy humillados, timados y decepcionados. Nuestras mañanas sabáticas llegaban con un mensaje harto valioso, pero, al parecer, algún que otro mensajero sólo decía lo que leía en el guión. Por fortuna, no todos los representantes y abanderados de la Movida y el despertar social de los 80 son como Canut y Alaska.  
Porque sepan ustedes, decadentes Fangoria, que otros músicos de su época, como el señor don Santiago Auserón, colaborador también en aquel mítico programa infantil, no sólo se mantienen en, con y de su profesión, sino que, además, mantienen sus principios y su clase. Claro que el señor don Santiago Auserón siempre tuvo clase. Pero donde no hubo, no habrá por más que se escarbe. 


domingo, 7 de febrero de 2016

UN DÍA CUALQUIERA PARA TANTA GENTE

Un día cualquiera, un sábado por la mañana, un día más de la vida que va pasando, uno de esos útiles medios de comunicación modernos emite un aviso: nuevo mensaje. Lo abres con desidia, no es un grupo en el que suelas participar porque lo único en común con las personas que lo forman es un puñado de viejos recuerdos. Y la realidad te deja los ojos como platos. Ha fallecido una mujer de tu misma edad a quien tú no conoces, porque a quien conociste es una chica de quince años cuyo recuerdo ni te va ni te viene pero está ahí. Lees, entre muchos mensajes, uno de alguien a quien ni siquiera recuerdas, que, a su vez, no recuerda a la finada. Y te preguntas... ¿cómo puede ser que nos olvidemos de gente que pasó por una de las etapas más intensas de nuestra vida, la adolescencia? Aquéllos a quienes sí recuerdo aún son críos en mi retina, no sé cómo han evolucionado, si han cambiado, no sé qué vida llevan, si aún están aquí o ya se fueron donde hoy se ha ido ella. No sé si son grandes personas o personas pequeñas, o simplemente personas. Ignoro si tienen hijos, si tienen familiares, si están solos en el mundo, si sus amigos les quieren o no tienen amigos. Desconozco si tienen trabajo, si ocupan un puesto relevante o son números con nómina. Nunca me pregunté si son felices o no llegaron a conocer siquiera la felicidad. Para mí siguen siendo críos y crías con uniforme en el patio de un colegio, unos me son más gratos, otros me son indiferentes, algunos me dan pena, otros, incluso, asco... Cuando pasas tiempo sin ver a las personas que, para ti, son sólo recuerdos de juventud, cuando no has crecido con ellas, no has evolucionado con ellas, no has madurado con ellas, pero las conociste en el pasado, sigues viéndolas como eran entonces. Y he pensado que, tal vez, podría llegar un día en que alguien deje un mensaje en ese grupo diciendo que yo misma he fallecido. Algunos tratarán de recordar quién era yo, otros sentirán pena, puede que haya quien lo lamente profundamente, quizás la mayoría pensarán, como yo ahora, que ha muerto una niña rubia de quince años con una falda de tablas azul a cuadros y un polo blanco... Lo que sí es cierto es que todos seguirán viviendo como si nadie hubiera fallecido. Se me viene a la cabeza aquella canción de Ray Heredia, "y la vida pasa, hoy pasa". 
Pero la vida hoy ha dejado de pasar para muchas personas. Sí, es cierto, yo dejé de conocerla cuando era una cría y no conozco en absoluto a la mujer que ha muerto víctima de una enfermedad. Sin embargo, aunque yo, insignificante microbio en la infinitud del Universo, no conociera a esa mujer y sólo tenga en la memoria la imagen de la niña que fue, como si, para mí, hubiera muerto entonces, cuando dejé de verla por el cole, para muchas otras personas que la querían y compartieron la vida con ella, hoy la vida ha dejado de pasar, o pasará más despacio durante algún tiempo. Para esas personas, este sábado será el peor día de sus vidas. 
Para todos los demás seres humanos de la Tierra, éste será un día cualquiera. 
Así de importantes, así de insignificantes.
Descansa, Laura.