sábado, 12 de marzo de 2016

LA MOSCA Y LA MARIPOSA

Día tras día, una mosca pasaba ante una oruga que, colgada de una rama, iba convirtiéndose en crisálida. Día tras día, la mosca revoloteaba a su alrededor y se reía de ella:
- ¡Qué fea eres! Mírate, ni siquiera tienes alas ¡Y creerás que eres bonita!
Durante semanas, la mosca fue a hacer la visita a la oruga, ya crisálida, para reírse de ella e insultarla. La oruga nunca le respondió, y continuó en su tarea, haciendo caso omiso a la incomprensible rabia con que la mosca le hablaba.
Una tarde, la mosca se dirigió hacia la rama donde, semanas atrás, la oruga pendiera cabeza abajo. Al no ver la crisálida, preguntó, contrariada, a una mariposa Monarca que allí descansaba moviendo, muy despacio, sus hermosas alas anaranjadas y negras moteadas.
- ¿Sabes qué ha ocurrido con el feo capullo que colgaba de esa rama?
- Soy yo – respondió el majestuoso insecto.
La mosca rió y rió, y negó que eso fuera cierto.
- En serio, mosca, soy yo.
- ¡Imposible! – gritó la mosca, enfadada – Te hablo de un capullo feo. Tú eres hermosa.

- Siempre he sido yo. La diferencia es que ahora tú estás viendo lo que había en mi interior.